… estaba flotando en el mar, sin problemas de respirar. Me sentí ligera, ágil y muy cómoda. Me dejé flotar un ratito mas antes de abrir los ojos, porque se sentía muy relajante sin ver nada. Pero por curiosidad ya no me pude aguantar mas… abrí mis ojos para encontrarme en las profundidades del mar, solamente llegó poca luz. Había algunos peces y otras creaturas fantásticas ahí… deje ir mi mirada hasta que empecé mirarme a mi… ¿Pero que? Soy un pulpo… mis ocho tentáculos flotando alrededor de mi. ¿Y eso? Como puede ser que tengo un sueño tan bonito para después darme cuenta que soy un pulpo… ¡un pulpo! (la verdad es que no son muy guapos, ¿no?).

Y me desperté… creo que la vida como pulpo me asustó demasiado. ¿Pero por que soñé eso? No tengo explicación… ¿o si? A ver, ayer estuve con un montón de tareas, todas urgentes y no tan fáciles y pensé que si quiero terminar todo necesitaría uno(s) brazo(s) extra.

Pues, bueno, ya tengo la explicación… lo que no puedo tener en la vida real me regalaron en un sueño… ocho “brazos” ¡Que maravilla! Imagínate que tantas cosas podrías hacer al mismo tiempo… escribir un post para LinkedIn (2 brazos) y prepararte la comida (2 brazos) y escribir unos e-mails (2 brazos) y todavía te queda un par para jugar con el perro. ¡Me gusta la idea!

Pero lamentablemente solamente tengo dos brazos en la vida real, así mejor que los uso bien. Y la verdad es que en la vida profesional el “multitasking” no es tan buena idea, porque no somos pulpos. Porque si intentas hacer varias tareas al mismo tiempo, es muy probable que ninguna la haces bien. Porque, aun tendiendo 8 brazos, solamente tenemos un cerebro para pensar.

Entonces, mejor planificar los días bien para tener tiempo agendado para todas las tareas sin tener que hacer dos (o mas) a la vez. Ordenarlas por prioridad y urgencia y además ponerles un estimado te tiempo, para no pasarte y perderte en una tarea. Y con eso te rinde el día. Una tarea tras otra, empezando con la mas urgente, siempre teniendo el reloj cerca, para mantener tu horario. Y el multitasking de pulpo, lo dejamos para los sueños…

 

Imagen: Masaaki Komori