Quien ya se lanzó al mercado del arte o al mercado creativo en general sabe de que hablo: es un salto a un mar con profundidades inimaginables, porque aún sabemos que el mercado del arte es una rueda de la fortuna, lo que no sabemos es si la vamos a hacer girar a nuestro favor. El mercado del arte gira rápido y con paradas inesperadas, lo que parece una apuesta segura hoy, puede ser un fracaso garantizado mañana.

Hace algunas décadas el ser artista todavía era algo creativo, libre y predomínate con la finalidad de canalizar la creatividad, las emociones y las energías acumuladas o perspectivas personales que quiere expresar el artista. Era una vocación particular y admirada aún muchas veces mal pagada.

Pero como en todos los sectores, en algún momento llega el capitalismo y los inversores, así también al mundo del arte. “De golpe” era de moda tener obras originales de artistas emergentes en casa y no basta con esto, también se puso de moda coleccionar obras y crear extensas colecciones de arte como inversión. Casas de subastas especializadas en las Bellas Artes se crearon y subieron los precios así como la fama de ciertos artistas hacia el cielo. El arte comercial, como lo conocemos hoy, nació y con esto el artista que convirtió su talento en una profesión.

Hoy en día viven uno al lado del otro: el artista que crea por vocación y el que crea por profesión. Sin juzgar, ambos crean arte maravilloso que se tiene que vender, porque ambos tienen que ganarse la vida. El problema para los artistas jóvenes que entran al mercado de arte hoy, es que entran a un mercado capitalizado, donde no es suficiente tener talento y ser original.

Para el artista es un mercado imprevisible, dominado por gente como comerciantes de arte, críticos y coleccionistas que quieren asegurar que su colección no pierde valor sino aumenta. Para hacerse un nombre tienes que estar donde esta la gente que “tiene el voto” para empujar a un artista y no quedar excluido.

El resultado es que muchos artistas jóvenes se cansan de esto o ni quieren o pueden entrar a este juego, pero de todos modos, si quieres vivir de tus creaciones hay que lanzarse al mercado. Sería el mercado global o nacional, comercial o no comercial pero ahí tienes que estar. Puedes meter un dedo para ver como se siente pero al final no hay otra: Metete y con todo, ¡¡¡pero preparad@!!!

Porque no importa cual es el sector o nicho que elegiste, en una era tan competitiva hay que llegar preparad@. El tener talento no te va a garantizar que vas a tener éxito. Pero el llegar preparad@ básicamente te garantiza que si, aún tendiendo menos talento que otros. Porque en un mundo capitalista, la comercialización es todo, aunque no parece ir mano a mano con algo en teoría tan poco comercial como el arte.

Pero por suerte la comercialización tiene muchas facetas y cada quien puede buscar y encontrar su lugar, presentándose como le funciona con sus valores e intenciones, pero como dijo Austin Kleon en ”Show your Work!”: It’s not enough to be good. In order to be found, you have to be findable. (No es suficiente con ser bueno. Para que te encuentren, tienes que ser fácil de encontrar.) Y esta frase vale mucho, especialmente en los tiempos del internet y el aumento paulatino del poder de las redes sociales. Así, aprovecha las opciones que te da el internet, hazte amig@ de las redes sociales y sálvate del mercado convencional a través de un salto al agua helada de los medios digitales que son accesibles para todos.

 

 

Imagen: Erdinç Ersoy