¿Conoces la sensación cuando todo en el trabajo se pone en su lugar? En tu día laboral todo fluye, todo se conecta y todo va de la mano. En resumen, todo va según el plan o tal vez va aún mejor.

Pero normalmente no siempre es así, es por fases. Hay fases en que todo fluye y estas muy content@ porque sientes que el hecho de que todo fluye te confirma que lo haces bien. Pero de golpe todo para y NO FLUYE NADA… estas súper frustrad@ porque tu estatus de “todo perfecto” se convirtió en “todo mal” dentro de un día. ¿Pero qué paso? ¿Qué hiciste? ¿Qué cambiaste? Se te hace un misterio…

No te preocupes, así le pasa a todo el mundo. Un día todo va según el plan y el otro todo se convierte en un desastre… estas “in the flow” y de repente fuera de ella.

Las razones pueden ser múltiples y si, entiendo, trabajas duro y con mucho ánimo y no se siente justo que por ninguna razón evidente todo se cae en pedazos.

Primero hay que asegurarse y revisar si pasó algo que puedes controlar o cambiar tu, para volver al estado de fluir. Pero si no puedes encontrar la fuente del paro “simplemente” hay que aceptar que no todo puede fluir siempre y si mantienes el ánimo a lo mejor va a volver a fluir muy pronto.

La clave esta en no enfocarse en el problema (el hecho de que no fluye) sino en la solución (arreglar lo que se puede y de ahí no perder el ánimo).

Al final es muy probable que todo se pueda reducir a la ley de la polaridad o “sin sombra no hay luz”… el uno no puede existir sin el otro. O mas bien, cuando un polo desaparece por ley el otro también va a desaparecer.

No te rindas, el sol brilla después de la lluvia, ¡seguro!

¿Y tú, que haces cuando las cosas dejan de fluir?
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