Siendo un adulto, para muchos la vida se convierte en algo muy serio: Tomando muchas decisiones importantes, planificando el futuro, ganando suficiente dinero para una vida agradable (para ti y tu familia), no decepcionar a nadie, sino lo contrario y estar sana, atractiva y sociable. (Claro, la lista puede variar, pero para mi, esta sería mi lista personal.)

Ya el simple hecho de trabajar cada día y el mantenimiento de la vida cotidiana convierte todo en una asunto bastante serio (si no trabajas de comediante). El tiempo de inocencia y de despreocupación definitivamente terminó. Como cuando fuimos niños y lo único en que nos tuvimos que fijar era en no meternos en líos. Pero aparte de eso pudimos disfrutar la vida casi sin responsabilidades ni restricciones. (Estoy consciente que eso es una niñez ideal y lamentablemente no todos tuvimos la suerte de crecer así.)

Hoy en día estamos tan metidos en ser un adulto responsable, que muchas veces nos olvidamos de reír y disfrutar. Se trata de “hay que”, “falta de”, “tengo que”, que lo único que de hecho falta es apretar el botón y pausar la seriedad.

Pregúntate sinceramente: ¿Cuánto tiempo al día pasas activamente disfrutando de lo que haces? Y ¿Al resumir una semana, cuales son las emociones que predominaron?

Preguntándome a mi, me asusté… las respuestas no salieron como me las esperé. Pero bueno, llegó el momento para cambiar e inyectar mas alegría para expulsar la frustración, la preocupación y la seriedad innecesaria de la vida laboral (en mi caso). Así, ahora me fijo y disfruto mas de las cosas positivas para equilibrar mejor mis días y recuperar un poco de la ligereza de ser niña.

¿Y tú, como mantienes suficiente alegría en tu vida (laboral)?
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