Nosotros los autónomos trabajamos por cuenta propia, que significa que casi siempre tenemos que colaborar con alguien mas. No importa si son otros autónomos, organizaciones, empresas grandes o pequeñas, pero siempre va a ser alguien que no es tu.

Entonces, ¿qué pasa cada vez que colaboras con alguien?

Pues, se encuentran dos entidades complejas y diferentes. Sus valores, su moral, su conducta y sus estándares… todo eso se mezcla para una colaboración. A veces es un “match” y la colaboración sale fenomenal y van a colaborar por mucho tiempo. Ahí encontraste a alguien con una ética laboral muy parecida a la tuya y por eso no había fricción ni decepción.

Ese es el caso perfecto, pero lamentablemente otras veces no sale así. Sino que entras a una nueva colaboración y después de poco tiempo te das cuenta que lo prometido y la buena impresión que tuviste no se reflejan en el trato diario. La ética laboral que tienes tu y que tiene tu colaborador no se parecen suficientemente y eso resulta en mucha frustración de tu parte (y seguramente de la parte del otro también). Las fallas en la comunicación, el incumplimiento de las expectativas y el insuficiente desempeño son la causa de que el proyecto no llega a su máximo potencial si no es que se cancela antes del lanzamiento. ¿Te suena?

Al final, lo que te llevas de estas experiencias siempre es un gran aprendizaje y la esperanza que no pase otra vez. Pero también te das cuenta que tan importante es la conducta profesional y el tener buenos valores junto a estándares altos. Porque la idea es pasar tu día laboral con gente afín que valora y procura la misma conducta para poder confiar, disfrutar y florecer juntos y por mucho tiempo.

¿Y tú, como proteges tu ética laboral?
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