¡Todo tiene su precio! ¿Quién no conoce esa frase? Especialmente empresas grandes comunican y viven esta cita frecuentemente. Pero cuando se trata de pagar a un autónomo, por su servicio o a un artista por su obra, de golpe se les olvida. Cuando se trata de negocios, nadie quiere pagar mucho… y muchas veces no tienen que. En un mundo de libre empresa cada persona puede cobrar lo que quiere y si una cotización parece demasiado alta casi siempre se puede dar el proyecto a alguien mas que cobrará menos. Suena lógico, ¡pero al final no lo es! Es entendible que todos quieren pagar lo menos posible, pero al mismo tiempo cada trabajo tiene su valor. Quien quiere recibir un servicio o una creación de alta calidad debería entender que esto se tiene que pagar. Entregar algo de alta calidad cuesta: Tiempo, esfuerzo, conocimiento, herramientas y materiales.

Por eso es muy importante educar a los clientes potenciales y explicarles: si quieren recibir algo de gran valor hay que poner el valor de cambio, en este caso dinero. Muchos autónomos casi regalan sus creaciones. ¿Por qué? Porque casi no tienen otra opción, porque para sobrevivir en el capitalismo hay que orientarse en la oferta y la demanda – y hay mucha competencia, parece. ¿Verdad? Pues no se. Porque el valor (o la falta de el) que pones a tus servicios/obras también refleja el valor que te pones a ti. Vender algo a un precio debajo de su valor no solamente no le sirve al autónomo sino daña a largo plazo su autoestima y al valor de sus creaciones.

Así, la próxima vez que te encuentres en una negociación de precios, piénsalo muy bien si vale la pena venderlo debajo de su valor o si tal vez es mejor “perder” este cliente y esperar a uno que si entiende el valor y amor que pones en tus obras. Puede tardar hasta que encuentras a TUS clientes, pero estoy segura que SI vale mucho la pena a largo plazo.

¿Y tu, conoces el verdadero valor de tus servicios/obras?

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